Magnífica película y extraordinaria interpretación del duo protagonista pero, sin lugar a dudas, ... mejor guión.

Aunque la pareja protagonista parece una pareja más, como otra cualquiera con sus altos y sus bajos, sus crisis, sus peleas y sus ratos inolvidables, para mí, llega a ser revolucionaria, al igual que la calle en la que viven. Hace tiempo que una película no me despertaba tantas emociones contradictorias y complementarias y es que ... no hay nada mejor que un buen guión para moverte por dentro... ni siquiera la más "revolucionarias" e innovadoras de las discotecas...

Por un lado, siento ternura con el personaje de Kate Winslet cuando intenta despertar los sueños tan aparcados y olvidados de su marido, interpretado por Leonardo Di Caprio, que mezquinamente le sigue la corriente para enmascarar su infidelidad con una secretaria. ¡Si supiera a dónde le llevaba ese excarceo cómodo a lo mejor se hubiera replanteado antes cambiar de trabajo! No hay mayor ceguera que la que uno se busca...

El personaje de Kate Winslet desea en realidad vivir a través del sueño pasado de su marido sin darse cuenta de que no es el suyo por mucho que lo intente y... me da pena, rabia y decepción: Una mujer brillante atrapada ente la casa, los niños, el marido... que quiso ser actriz de teatro y no tuvo las agallas para seguir intentándolo, se sacrificó por su marido y la familia en definitiva (a lo mejor muchas mujeres se sentirán así... ¡yo no aspiro a esto, sino a muchas más cosas!)

Sin comerlo ni beberlo ambos protagonistas se ven embarcados en una vida sin sentido y vacía de la que intentan escapar a toda costa para vivir sus propias vidas y si para eso hay que manipular al otro sin descanso ... se manipula, y si para eso hay que utilizar a los niños como objetos, se utilizan. Objetos de sus frustraciones, miedos y falso amor. No se quiere cada uno a sí mismo ¿cómo pueden quererse el uno al otro? y es más: ¿Cuál sería mi sueño al que no podría renunciar jamás para ponerme a perseguir el sueño del otro? ¿Hasta dónde estaría dispuesta a perseguir el sueño del otro? Es cierto que la comodidad adormece pero la rutina mata. Antes de perseguir sueños, ¿no sería mejor valorar primero lo que se tiene en vez de perseguir ensoñaciones? ¿Realmente se vive tan mal lejos de París?